Descripción
Septeto, op. posth.
Septeto para vientos y cuerdas (1849)
Detalles del producto:
- Compositor: BRUCH, Max (1838-1920)
- Formato: PDF digital de alta resolución (imprimible)
- Instrumentación: clarinete, fagot, trompa, 2 violines, violonchelo y contrabajo
- Número de páginas (partitura general): 53
- Número de movimientos: 4
- Particularidades de esta partición: El Septeto en mi bemol mayor, Op. posth. es una de las curiosidades más notables dentro de la producción de Max Bruch. Lo que lo hace extraordinario es que Bruch lo compuso en 1849, cuando tenía tan solo 10 o 11 años. Aunque permaneció inédito durante toda su vida y, por ello, lleva la denominación de Opus posthumous (obra póstuma), se trata de una obra de gran envergadura y sorprendentemente lograda. Esta inusual combinación instrumental está estrechamente relacionada con la tradición establecida por Ludwig van Beethoven en su célebre Septeto en mi bemol mayor, Op. 20, aunque Bruch prescinde de la viola y utiliza dos violines en su lugar. Para los contrabajistas, la obra resulta particularmente interesante porque el contrabajo no se limita a desempeñar una función de base armónica. Bruch le confiere un papel activo y, con frecuencia, melódico, anticipando así la predilección que mantendría durante toda su vida por las sonoridades ricas y profundas del registro grave.Las influencias de la tradición romántica alemana son evidentes, especialmente las de Felix Mendelssohn y Robert Schumann, compositores a quienes Max Bruch admiró a lo largo de toda su vida. Lo que resulta particularmente llamativo es la maestría de la composición. Los oyentes que no conocen la obra suelen quedar asombrados al descubrir que fue escrita por un niño. Un crítico señaló que el tratamiento de los instrumentos revela una seguridad extraordinaria y que el fluir melódico ya recuerda a la música que Bruch compondría en su madurez.El Septeto permaneció inédito durante la vida de Max Bruch y solo fue redescubierto mucho tiempo después entre sus manuscritos. Por ello, está catalogado como Op. posth. (obra póstuma). Hoy en día ocupa un lugar especial dentro de la producción camerística de Bruch, ya que es su primera composición de gran envergadura para música de cámara que se ha conservado. Tanto para los intérpretes como para los oyentes, el Septeto no es simplemente una curiosidad juvenil. Se trata de una obra de cámara encantadora, melódica y magistralmente elaborada, que ofrece una temprana visión de la personalidad musical que más tarde daría origen a algunas de las obras más queridas del repertorio romántico alemán.
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